El éxito de la transformación iniciada en 1991 muestra resultados concretos. Las inversiones acompañaron simétricamente el crecimiento de la demanda del momento. La capacidad de generación instalada se incrementó un 68% desde 1992 al 2001 ( 9 mil MW), para satisfacer el crecimiento tanto del mercado doméstico como el de exportación.
Se generaron fuerte beneficios para la industria, el Estado y la población en general:
• La industria se benefició con la reducción de los costos de la energía eléctrica.
• El Estado se benefició con el cobro puntual de millones de dólares en impuestos que antes no percibía y por la venta de las concesiones.
• La población se benefició con menores tarifas y mayor calidad se servicio.
• Industriales, comerciantes y clientes en general se beneficiaron por la reducción de los cortes de energía, mayor disponibilidad, mejor atención, y por la modernización tecnológica de sus empresas de electricidad.
La energía eléctrica ha sido y sigue siendo uno de los componentes de menor precio de los bienes de consumo habitual.
|